Estos son días de volver a la rutina, de adentrarse de nuevo en el bullicio de la ciudad y de reducir nuestros días a líneas en una agenda. Y sin embargo, lo que yo necesito es dar la vuelta y conducir en dirección contraria. Alejarme de la sucesión de coches que van a 120 por hora hacia sus responsabilidades.
Lo que quiero es apretar el acelerador y que mi destino me saque una sonrisa, que no me espere nadie allí donde voy y que haya tanto verde como el invierno haya permitido. Creo que queda claro que no quiero que me rodeen cuatro paredes, sino arboles tan altos que me obliguen a mirar hacia arriba. Ansío sentir el aire frío helándome la nariz y que la única manera de calentarme sea corriendo.
¿Y qué me dices si nos quedamos a ver anochecer? Veamos oscurecer lentamente los azules y verdes de la naturaleza en vez de bajar la persiana para que no nos vean los vecinos. ¿No te parece mejor plan que encerrarse en casa? No sé lo que opinaras, pero es lo que yo necesito.
Lo que quiero es apretar el acelerador y que mi destino me saque una sonrisa, que no me espere nadie allí donde voy y que haya tanto verde como el invierno haya permitido. Creo que queda claro que no quiero que me rodeen cuatro paredes, sino arboles tan altos que me obliguen a mirar hacia arriba. Ansío sentir el aire frío helándome la nariz y que la única manera de calentarme sea corriendo.
¿Y qué me dices si nos quedamos a ver anochecer? Veamos oscurecer lentamente los azules y verdes de la naturaleza en vez de bajar la persiana para que no nos vean los vecinos. ¿No te parece mejor plan que encerrarse en casa? No sé lo que opinaras, pero es lo que yo necesito.
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